Lo siento, pero no puedo con los cuentos clásicos. Uno de mis hijos lleva años teniéndole miedo al lobo “gracias” a Caperucita roja y a Los tres cerditos. Por eso me puse a darle vueltas a la idea del miedo y los cuentos infantiles.

No entiendo cuál es la finalidad de estos clásicos de nuestra vida, ¿qué es lo que pretenden enseñarles esas historias en las que siempre hay un personaje malo y cruel que disfruta haciendo daño?.

Desde que nacieron mis hijos supe que no formarían parte de sus estanterías. Me propuse buscar cuentos bonitos, con historias alegres que les permitan tener dulces sueños.

Ingenua? (sí, parece que un poco)

No quiero lobos, ni brujas en su vida infantil.

madrastra blancanieves

bruja

Y encontré auténticos tesoros, preciosidades de nuestra literatura más actual.  Y fui construyendo Los cuentos en la cocina. Esta sección en la que intentaré acercaros a los cuentos más bonitos que han pasado por mis manos y por las de mis peques.

Para mi desgracia es inevitable que mis hijos conozcan los cuentos clásicos, porque los cuentan los profes en el cole, los amigos, en el teatro… En casa nunca se contaron, y aún así el lobo entró en nuestras vidas de repente, un buen día, sin avisar, en forma de pesadilla nocturna…eso sí, para salir rápidamente de un escobazo. Me niego a tenerlo cerca.

lobo caperucita

Tuve que transformarlo en un animalito con pocas luces y mucha hambre, que confundía a los tres cerditos y a caperucita con un plato de comida… Convencerles de que cerca de casa no hay lobos, y enseñarles imágenes de mamás lobas protectoras con sus lobitos pequeños e indefensos.

Mis pobres niños no entienden que un animal quiera hacer daño así sin más. ¿Por qué tienen que entenderlo siendo tan pequeños?.

Me estoy dando cuenta de que mi profesión frustrada es la de cuentacuentos, disfruto enormemente leyéndoles en el sofá o en la cama las historias bonitas, auténticas joyas, que encontramos en las librerías, en la biblioteca…Haciendo voces, muecas, sonidos…Y viendo cómo se ríen y se involucran en esas historias, siempre con final feliz. Con moraleja, con enseñanzas, con ideas brillantes, y con mucho amor. Así me resulta muy sencillo pedirles que sueñen con sus cuentos.

Un abrazo!

Chus

Editada 06/06/16

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