A la mayoría de los niños, no a todos, hay determinados alimentos que se les atragantan. Normalmente las verduras son la lucha de casi cualquier madre o padre.

En mi casa, hemos acostumbrado a nuestros hijos a comer siempre de todo, sin engaños, diciéndoles lo que es cada cosa, y hoy comen brécol, judías, espárragos, coliflor, pimientos, cebolla… sin ningún drama culinario. Intentamos hacer platos sanos y sabrosos, porque ninguno de mis hijos come algo que no le gusta, así que hemos tenido que lograr que se acostumbren a los sabores, que conozcan los ingredientes, que los prueben siempre antes de decir que no.

Pero reconozco que algunos ingredientes se nos han resistido más que otros. Es el caso de los tomates.

Nos ha costado mucho incorporarlos a la mesa, hasta que hemos encontrado una solución que funciona: La salsa de tomate infalible.

El tomate, del que hemos hablado en el anterior post, contiene mucho licopeno, un antioxidante muy beneficioso para el ser humano, y cuyas propiedades se potencian al cocinarlo.

Por lo tanto esta salsa (de tomate cocinado) es una fuente de salud extraordinaria, y un acompañante exquisito para carnes, pastas, arroz, patatas…que los niños comerán sin rechistar.

No me enrollo más. Lo prometido es deuda, así que aquí os presento la maravillosa, inigualable salsa de tomate con la que vuestros hijos no solo comerán tomate, sino que se chuparán los dedos! Asegurado!

Es muy, muy fácil de hacer, y se conserva en la nevera más de una semana, y en el congelador un par de meses sin problema.

TRUCO: Yo, algunas veces, la divido y la guardo en botes de cristal para congelar en raciones, y os aseguro que nos sacan de más de un apuro cuando no nos da tiempo a cocinar.

ingredientes salsa

 

Necesitamos:

  • 5-10 tomates muy maduros (los tomates pera son perfectos para esto)
  • 4 dientes de ajo sin pelar
  • 2-3 chalotes
  • Una pizca de sal maldon
  • Una pizca de pimienta negra
  • AOVE
  • Vinagre de Módena
  • Miel, sirope de ágave o azúcar moreno. El endulzante que más os guste. Nos ayudará a mitigar el sabor ácido del tomate en la salsa

Preparación:

Colocamos en una bandeja de cristal que sirva para el horno, los tomate con piel cortados a la mitad, con la carne hacia arriba.

Y le vamos añadiendo el resto de los ingredientes. Los ajos sin pelar, mejor si los machacamos antes un poco con la hoja de un cuchillo, y los chalotes pelados y cortados en aros.

Después espolvoreamos una pizca de sal sobre todos los tomates, y molemos un poco de pimienta negra.

Rociamos con un chorro de aceite de oliva virgen extra, poca cantidad, simplemente que moje los tomates, y otro de vinagre de módena.

Para terminar, echamos un poco de miel, azúcar moreno o sirope de ágave. Yo casi siempre uso miel, porque me gusta el matiz que le aporta a la salsa. Hay que echar un par de cucharaditas de café como mucho distribuídas sobre los tomates.

ingredientes cortados salsa

Metemos la bandeja al horno a 180 grados, durante unos 25-30 minutos. Vigila de vez en cuando para que no se quemen, porque algunos hornos cocinan antes que otros.

Una vez dorados, no quemados recuerda, sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar.

Si quieres puedes pelar los tomates, es opcional, aunque la piel es muy rica en fibra y licopeno. Lo que sí debes pelar son los ajos. Verás que al cocinarlos de esta forma tienen un sabor muy suave, casi imperceptible, y sientan de maravilla.

antes de batir

Incorpora todo los ingredientes, con el jugo que hayan soltado, a una batidora o robot de cocina y tritura todo muy bien.

Puedes probarla por si tienes que corregir sal o endulzante.

Ya puedes añadirla en un plato de pasta, arroz, para acompañar una carne…Como ves, es una salsa muy completa.

Hazla y triunfa con los niños! No querran saber nada más del tomate frito industrial, al lado de la salsa de papá o mamá, ya lo veréis!

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